Los sedanes de lujo no suelen describirse como atractivos, peligrosos o revolucionarios, pero el Albany no es el típico cuatro puertas. Ya sea porque el departamento de marketing perdió el juicio por completo o porque cambió las sesiones de grupo por un almuerzo de negocios de alto octanaje, los resultados hablan por sí solos. Ponte al volante del Albany y deja que el motor Merula hable por ti: llegó la hora de reescribir las reglas del camino.