Antaño, los todoterrenos se fabricaban para resistir barro, rocas, pantanos y colinas. El Hellion, en cambio, ha sido ajustado con precisión quirúrgica para conquistar dunas con una pendiente del 35% sin acabar en una bola de fuego, una ventaja táctica que agradecerás cuando el tráfico de Los Santos se ponga insoportable.