¿En qué momento los icónicos diseños hot rod de los años 30 y 40 se perdieron entre la chatarra y la contracultura de décadas posteriores? ¿Y cuándo fue que el mundillo se llenó de aficionados con más dinero que talento, mutilando máquinas increíbles solo para presumir de rudos? Lo único que sabemos es que esta joya es tan explosiva que trae su propia toalla para limpiar el desastre.