Dewbauchee fabricó apenas un puñado de estas joyas, y no solo por su turbio historial de malversación corporativa. Es el fruto de una devoción absoluta a la ambición personal y a esa exclusividad extrema que solo nace de la convicción de que el uno por ciento es el único porcentaje que cuenta. Si te suena a una oportunidad para demostrar de qué estás hecho, es porque lo es.