El Postlude, considerado la joya oculta del diseño automovilístico durante la burbuja financiera de Japón, quedó eclipsado en su día por el éxito rotundo del Elegy y otros bólidos económicos. Sin embargo, para los verdaderos entendidos, se trata de una injusticia que pide a gritos ser enmendada. En los talleres y clubes de motor de San Andreas, un grupo selecto de artesanos y visionarios sigue rindiendo culto a su estética de líneas rectas y su techo solar fijo. Hazte oír. Al fin y al cabo, hay literalmente decenas de personas como tú.