¿Cómo se mejora un vehículo tan impecablemente pomposo como el Enus Windsor? La respuesta hay que experimentarla en persona: sube a bordo, activa la pantalla táctil para plegar el techo de lona y contempla a los peatones con desdén mientras el viento mece tu extravagante tupé en un paseo triunfal a 50 km/h.