Al igual que esos cuarentones mimados que solo entienden a base de disciplina estricta y juegos de poder, el Futo GTX exige mano dura para rendir al máximo. No busca un conductor, busca a alguien que tome las riendas y ponga orden. Súbete si te atreves, pero no esperes encontrar una palabra de seguridad que te saque del apuro.