Aunque cueste creerlo, el Maibatsu MonstroCiti nació como un vehículo familiar. Quizá necesites un par de tranquilizantes y mucha oscuridad para ver el parecido, pero basta con ponerse al volante para reconocer a esta bestia del rally. Su producción fue tan limitada que muchos lo consideran un mito urbano, y aunque encontrar repuestos sea una pesadilla, siempre puedes compensar las abolladuras instalando una unidad de control remoto y un bloqueador de fijación de misiles.