Atención a los nostálgicos de los noventa con complejo de superioridad: a diferencia de otras superestrellas de la época, el Pfister Astrale sí dio con un buen cirujano. En una generación de rellenos caídos y silicona degradada, este clásico ha sido retocado, estirado y esculpido para difuminar la línea entre la belleza natural y el glamour artificial. Según nuestros grupos de prueba, estarás bajándote los pantalones antes de que puedas decir "valle inquietante".