Por fin, un hipercoche con el que cualquier persona normal puede identificarse. Y por "normal" nos referimos a alguien con un par de fondos de inversión de sobra para el coche de diario. Y por "identificarse" queremos decir que puedes conducirlo por las autopistas de San Andreas, ya que esta maravilla futurista está homologada (no preguntes cómo) a pesar de su relación potencia-peso de 1:1, capaz de provocarte convulsiones.