Mientras que algunas secuelas intentan reinventar la rueda, otras simplemente apuestan por ser más grandes y estridentes. Vapid tenía un plan claro con el Retinue Mk II: cambiar las curvas suaves de su predecesor por ángulos afilados, un motor descomunal y una suspensión de rally con mucha más garra. Es pura ingeniería estadounidense diseñada para esos entusiastas europeos de los muscle cars que quieren presumir de garaje. Es más de lo mismo, y no nos avergüenza admitirlo.