¿Quién iba a decir que una máquina con tanto estilo fuera diseñada para el bolsillo del trabajador promedio? Los años 70 fueron una locura, pero por suerte, los tiempos han cambiado. Ahora que perteneces al uno por ciento, olvídate de las cartillas de racionamiento; es hora de invertir las ganancias de tu última partida de póker en este elegante clásico, originalmente pensado para el abuelo y ahora convertido en el capricho definitivo para tu garaje.