Cuando los ingenieros de Dinka convirtieron el Jester en el RR, lo hicieron con precisión quirúrgica. Luego, tras una noche de excesos y delirios, decidieron llevar las modificaciones al límite: el resultado fue el Jester RR, una bestia ensanchada, deformada y con unos deltoides tan descomunales que necesitarás dos carriles para moverte por la autopista. Si hay algo que aprender aquí, es que deberías ser un poco más como Dinka.